Otro tema que tratar es el de las fotografías y vídeos utilizados para la elaboración de la página web, como todo el mundo sabe la gente en general cada vez lee menos, por tanto, debemos captar su atención utilizando todos los medios disponibles, fotográficos y audiovisuales, para que permanezca en nuestro sitio y no salga rebotado, cosa nulamente atractiva para los buscadores, que penalizar a aquellas páginas con porcentaje alto de rebote.

Surge una cuestión muy importante en el aspecto final de la página web, generalmente el cliente no dispone de imágenes ni vídeos para la web o los que tiene son de una calidad muy mala, que las hace inutilizables, en el caso de que disponga de ellas, las imágenes que envía no están a tamaño nunca, no tienen los píxeles adecuados, o no están correctamente iluminadas, por ejemplo, las manda a 300 píxeles por pulgada, salvo raras excepciones muy profesionales todos los monitores o pantallas o televisores muestran las imágenes a 72 ppp, por tanto, para que queremos imágenes las imágenes a 300 con un peso cuatro veces mayor y que por tanto tarda cuatro veces más en cargar y consume cuatro veces más recursos.

Se impone la idea de meterse en Photoshop y comenzar cambiar las imágenes una por una para adaptarlas al tamaño y resolución correctas, enseguida nos viene a la mente la idea de todo el tiempo que se necesita para realizar ese trabajo, que la mayoría de las veces no se cobra y el cliente ni siquiera sabe que se ha hecho, puedes hacerlo o no y ahí está la ética de cada uno.

Por supuesto, lo dicho anteriormente no es el mayor problema, ya que lo que suele pasar es que el cliente directamente no tiene fotos o las que tiene no se pueden utilizar y entonces el diseñador de la página tiene que buscarlas y elegirlas y les aseguro que esa es una tarea ardua y pesada, la mayoría de las veces no reconocida.